Estúpidos tecnológicos

Ya me lo dijo mi abuelo. Hablar bien consiste en que todo el mundo te entienda. Y qué razón tenía…

Os preguntaréis a qué viene esto. El otro día estuve en una conferencia en una consultora muy importante. Lo de siempre. Planta alta de un rascacielos, trajes impecables, señores con aspecto de ejecutivo. Hubo una ronda de cafés para soltar el ambiente y comenzó la charla. Y vino mi abuelo a la memoria.

Los de la charla empezaron a hablar en una lengua desconocida, en la que mezclaban palabras comunes con otras que no venían en el diccionario. Decían cosas como “el benchmarking es un KPI para rolar” o “el feed del RSS”. Incluso a veces llegaban a lo exótico con términos como VPN, API, RSS o XML. Menuda pasada. Por un rato pensé que me había colado en una reunión de masones. ¡¡¡Como en los libros de Dan Brown!!! Lo que iba a presumir con mis colegas cuando se lo contase…

Pero qué va. Resulta que era una charla profesional de señores que se hacían los interesantes diciendo cosas raras. Era como el patio de un colegio. En lugar de ser el abusón de la clase, allí ganaba el que más sandeces enlazase en la misma frase. Y joder, los había con talento.

Después de varias horas me dejaron irme. Volví a un mundo en el que las cosas tenían nombres conocidos.

Y pensé que cuando era pequeño a la gente así se les llamaba estúpidos.

Ahora se les llama casi igual. Estúpi-2.0

 

La Eficiencia

Dice la Wikipedia que “La palabra eficiencia proviene del latín efficientia que en español quiere decir, acción, fuerza, producción. Se define como la capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado.”

En mi trabajo es una palabra temible, que nos eriza el cabello al oirla.
Con “eficiencia” se refieren a la cantidad de dinero que hace falta invertir para ganar un Euro. Por poner un ejemplo, si nuestra eficiencia es del 100%, gastamos un Euro para ganar otro.
Una tontería, no? La cosa está en gastar muy poco para ingresar ese Euro.

Para conseguirlo se ficha a gurús de la estupidez, indigentes intelectuales que desconocen de qué hablan, pero se llenan la boca de estupideces que dicen con mucha seguridad. Ahí empiezan los problemas, con los nuevos iluminados del PowerPoint. Mentes calenturientas que desconocen el negocio pero ven gastos a recortar por todas partes.
Juro que nos han bajado la temperatura de la calefacción, y no es para mantenernos jóvenes…

Reflexionando sobre cómo piensa esta gente, pensaba en qué sucedería si buscasen la eficiencia en las personas. Imaginad una presentación. Hay una pantalla con una lámina llena de flechas y cajas de texto y uno de éstos vendemotos con un puntero láser señalando la imagen de unas piernas. La reflexión de estos cenutrios podría ser algo como:

  • En la parte inferior del cuerpo existen dos apéndices (las piernas) que pueden ser sustituidos con facilidad por opciones estratégicas más rentables.
  • No tienen apenas utilidad. Los empleados no se desplazan mucho de sus mesas, o no deberían hacerlo. Con nuestra propuesta se mejora la productividad, evitando distracciones innecesarias.
  • El mercado nos proporciona una alternativa económica llamada silla de ruedas. Permite la misma funcionalidad y tiene bajo mantenimiento.
  • La implantación de las sillas de ruedas permitirá un considerable ahorro en instalaciones, dado que sólo tendríamos que pagar las mesas. La silla se la trae puesta el trabajador.
  • Existen importantes subvenciones para la compra de sillas de ruedas.
  • Los ayuntamientos están haciendo grandes inversiones en adaptar las ciudades a la movilidad en silla de ruedas, por lo que existe una sinergia que aprovechar.
  • Existe un movimiento social muy favorable a los lisiados, que sin duda generará un marketing viral de alto ROI.

Nuestra conclusión es que la empresa debe proceder a amputar las piernas de sus trabajadores con el fin de maximizar resultados sin afectar al rendimiento.

Exagerado? Menos de lo que parece. Si pudiesen, lo harían.

No os quepa duda.